Entonces, lesbiana, ¿se elige o se nace? 

(Breve disertación sobre Lesbianas «del gen» y Lesbianas «conversas») 

Por Ana de Alejandro 

Un día te diste cuenta que te gustaban las mujeres, y te dijeron que a las mujeres que mantienen relaciones sexo-erótico-afectivas con otras mujeres se llaman lesbianas; pero, tú, ¿naciste lesbiana o te «volviste» lesbiana? Son muchas las mujeres que cuentan que desde chiquititas «se les notaba» o que a los tres años ya sabían que les gustaban más las niñas que los niños. También son muchas las mujeres que relatan que no fue sino hasta entrada ya la edad adulta que lo «descubrieron» y que ya mayores, de 20, 30 y hasta 50 años se dieron cuenta de que sentían atracción por otra mujer. Muchas atribuyen esto último a que se reconocen como bisexuales; sin embargo, otras dicen que no, que efectivamente se reconocen únicamente como lesbianas. Hay tantas experiencias distintas como mujeres existen en el mundo. 

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Vía: thecircular.org

Entonces, lesbiana, ¿se nace o se llega a serlo?

Las corrientes se dividen en dos: por un lado, existen unas lesbianas a las que hay quienes llaman «del gen», esas que «nacieron» lesbianas, que desde embrionas ya querían chuparle la panocha a su mamá (todo esto lo digo parafraseando vagamente múltiples textos que se han escrito del tema en diversas redes sociales); y por el otro, están las «conversas», esas que «víctimas del monogamoheteropatriarcado» y de la heterosexualidad obligatoria (esa de la que habla Adrianne Rich en su famoso ensayo «Heterosexualidad Obligatoria y Continuo Lesbiano»), pensaron que eran bugas (heterosexuales), hasta que un día alguna otra lesbianita abrió sus ojas y la hizo ver la realidad: que ser lencha está bien chido y pues «eligieron» ser lesbianas.  

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¿Dónde está el conflicto aquí?

Bueno, en el esquema patologizante y deshumanizante de la homosexualidad. Desde que se inició el psicoanálisis y se comenzó a intentar entender la sexualidad humana, se intentó descubrir por qué ciertxs individuxs sentían atracción por alguien de su mismo sexo. Seguro eran personas enfermas. Y como la ciencia es la religión del siglo XX, la respuesta iba a estar ahí, en algún factor científico. Entonces hubo médiques que sí descubrieron que había genes y había cosas en las cuerpas que motivaban a algunas personas más que a otras a que les gustara alguien de su mismo sexo. Esto fue como una panacea. Finalmente, los movimientos LGBTTTI+ se pudieron respaldar científicamente en el lema «Born this way», o séase, así nací, o así me hizo Diosita. Y en los ochenta, con la crisis del sida y el VIH, encontrar que había una razón intrínseca en el cuerpo que te obligaba a ser gay o lesbiana, era como encontrar una salida a la homofobia imperante en la sociedad. Pero resulta, que vienen estas feministas radicalas a retomar ideas de los 70’s a decir que no, que ellas no nacieron así, que ellas ELIGIERON ser así, y, ¡zaz!, se armó un desgarriate: ¿cómo se atreven a ELEGIR ser una cosa, un algo, un ente que ha sido estigmatizado y maltratado y blah, blah, blah? OBVIO están mal, obvio no saben lo que dicen (porque además son mujeres, entonces hay que desestimar su experiencia personal y hay que creer en la ciencia que es exacta y masculina). 

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Y entonces, queda la duda, ¿es orientación sexual o preferencia sexual? Porque la «orientación» es algo que viene de adentro, de las tripas, de la necesidad, y la «preferencia» es un gusto, como preferir un helado de limón, o que te amarren durante el sexo. Y fue un debate que finalmente está llegando a un consenso de que orientación y preferencia pueden ir de la mano, que, de hecho, la preferencia, cuando se la relaciona con el gusto, es tan primaria e instintiva como la orientación misma y por ende no se puede cambiar, sino que se adapta. 

La cosa es que el debate en México aún va muy de la mano de lo biologicista, o sea de las del gen, así que cuando Tal y Cual vinieron a decirle a la gente que ellas eran conversas y que podían convertir al lesbianismo a la que se dejara, fueron MUY mal vistas por mucha genta. 

Si me preguntan, mi opinión personal, la sexualidad es fluida, varía con el tiempo, el contexto y las oportunidades, yo sí creo que cualquiera puede ser conversa y lesbiana política y también hay otras que son bisexuales y las hay que desde que nacieron se identificaron como lesbianas. Y ya. 

Agradecemos mucho a Ana de Alejandro por compartirnos su texto con Somos Siete Pecados

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