3 poemas de Audre Lorde

“He venido hoy como negra, lesbiana, madre, guerrera, poeta…”.

Así iniciaba sus discursos Audre Lorde. 

Por si esta es la primera ves que escuchas de Audre Lorde o ya eres fan de su obra, escogimos 3 poemas que forman parte de su gran repertorio y recordamos un poco de su historia.

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Nacida en Harlem Nueva York un 18 de febrero de 1934 hija de padres migrantes antillanos decidió quitarle la «Y»a su nombre porque no le gustaba y terminarlo solo con la «e».

Lorde se graduó en literatura y filosofía, fue docente universitaria y bibliotecóloga, fue cofundadora de la editorial de mujeres negras The Kitchen Table y co directora del periódico lésbico Chrysalis.

Audre Lorde Kitchen Table: Women of Color Press

En su juventud tuvo amores lésbicos y en 1962 se casó con el abogado Edwar Rollins, con quien tuvo dos hijas, se divorció en 1970 dos años después de que Lorde conociera a Frances Louis.

Lorde y Frances compartieron su vida por 19 años.

Frances Louis y audre lorde

Su poesia fue parte de la exploración de sus diversas identidades, feminista, lesbiana y activista por los derechos civiles.

Su activismo fue una lucha constante contra la homofobia, el machismo, el racismo, el clasismo y todas aquellas injusticias sociales que destacan como temas dentro sus obras.

No son nuestras diferencias las que nos dividen. Es nuestra incapacidad para reconocer, aceptar y celebrar esas diferencias (Audre Lorde)

Sus dos primeros libros no tienen contenido lésbico pero en 1971 leyó por primera vez un poema suyo que hablaba del amor entre mujeres.

Aún con un cancer que se hospedo en su cuerpo durante 14 años desde sus 40´s Lorde no dejo nunca de luchar primero con un cáncer de mama y años después enfrentó un cancer hepático.

En sus Diarios de un cáncer, ella narra su vida y sufrimiento con la enfermedad.

Antes de morir Audre realizó una ceremonia africana de bautismo, donde tomó en nombre de Gamba Adisa que significa «Guerrera: La que se hace comprender».

Mujer

Sueño con un lugar entre tus pechos
para construir mi casa como un refugio
donde siembro
en tu cuerpo
una cosecha infinita
donde la roca más común
es piedra de la luna y ópalo ébano
que da leche a todos mis deseos
y tu noche cae sobre mí
como una lluvia que nutre.

Pertenece al  libro El unicornio negro

¿Quién dijo que era simple?

Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
que a veces las ramas se quiebran
antes de dar frutos.

Sentadas en Nedicks
las mujeres se reúnen antes de marchar
hablando de las problemáticas muchachas
que contratan para quedar libres.

Un empleado casi blanco posterga
a un hermano que espera para atenderlas primero
y las damas no advierten ni rechazan
los placeres más sutiles de su esclavitud.

Pero yo que estoy limitada por mi espejo
además de por mi cama
veo causas en el color
además de en el sexo
y me siento aquí preguntándome
cuál de mis yo sobrevivirá
a todas estas liberaciones.

Afuera

En el centro de una ciudad cruel y fantasmal
todas las cosas naturales son extrañas.
Crecí en una confusión genuina
entre césped y maleza y flores
y lo que significaba de color
excepto la ropa que no se podía blanquear
y nadie me llamó negra de mierda
hasta que tuve trece.
Nadie linchó a mi mamá
pero lo que nunca había sido
había blanqueado su cara de todo
excepto de furias muy privadas
e hizo que los otros chicos
me llamaran agrandada en la escuela.

Y cuántas veces he vuelto a llamarme
a través de mis huesos confusión
negra
como médula queriendo decir carne
y cuántas veces me cortaste
e hiciste correr en las calles
mi propia sangre
quién creés que soy
de transformarte
o qué ves en mi cara
que no hayas descartado ya
en tu propio espejo
qué cara ves en mis ojos
que algún día
vas a
reconocer como la tuya
A quién maldeciré por haber crecido
creyendo en la cara de mi madre
o por haber vivido temiendo la oscuridad potente
usando la forma de mi padre
ambos me marcaron
con su amor ciego y terrible
y ahora estoy lasciva por mi propio nombre.

Entre los cañones de sus terribles silencios
Madre brillante y padre marrón
busco ahora mis propias formas
porque nunca hablaron de mí
excepto como suya
y los pedazos con que tropiezo y me caigo
aún registro como prueba
de que soy hermosa
dos veces
bendecida con las imágenes
de quienes fueron
y quienes pensé alguna vez que eran
de lo que traslado
hacia y a través
y lo que necesito
dejar detrás de mí
más que nada
estoy bendecida en los seres que soy
que han venido a hacer de nuestras caras rotas
un todo.

Audre Lorde

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